Primeros pasos

•noviembre 20, 2010 • 4 comentarios

Y finalmente estoy en medio de mi viaje. Costo un monton llegar y sigue costando a veces el proceso.

Me tome un tiempo para estar con Pelos, mi hermano y lo disfrute mucho demasiado. Hacia mucho tiempo que no lo veia y fue lindo compartir cosas con el. Felicidad completa.

Miami es una ciudad rara en algun sentido. Siempre dije que a mi entender es como plastica. Es un poco artificial de algun modo. Siento que la ciudad entera es como la vidriera de un negocio, y no solo por la parte estetica de que todo el mundo mire, de hecho, la gente no mira a los demas, cada uno hace su vida sin observar al resto. Pero si porque todo pareciera ser perfecto. Esta colocado de manera estrategicamente estudiada. Y no podria haber un vaso de plastico fuera de lugar. Los autos van rectos por el lugar que les corresponde y parece que hasta la gente camina ordenada. Siento que los colores de los edificios estan pensados cromaticamente y los olores vienen envasados para corresponderse con el lugar. Las personas son cordiales, lo politicamente correcto. Pero no trates de superar el limite, si te quedas varado en una ruta solo queda llamar a la grua y desembolsar la billetera entera.

Llegar a San Jose es un contraste enorme, la ciudad entera es un caos. Como la mayoria de las capitales de centroamerica, a pesar de que no conozco tantas, todo se mezcla con todo. Los edificios se van construyendo como salen, sin ningun plan previo. Los olores y los colores se mezclan como en una torta. La gente va y viene de aca para alla y los autos se dan “campo” para maniobrar, aunque la realidad es que nadie se da campo y hay unos entrecruces terribles. La ciudad en si no es linda, nada en ella llama la atencion para querer recorrerla. Pero la gente es amable, mas alla de lo que corresponde y si estas perdido te pueden llevar en su coche o caminar con vos. Porque perderse en San Jose es demasiado facil, las calles no tienen nombre ni numero y la direccion es la explicacion de como llegar: de la calle principal diez minutos hacia el norte, pasando el correo, esquinero.

Sigo mi viaje, ciudades no son lo que yo busco.

Versión 3.0

•septiembre 6, 2010 • 10 comentarios

Hoy cumplo años. Cumplo 30, de hecho.

Y se me dió por volver a escribir, que lo tengo un poco abandonado. Porque los 30 me pegaron bien, muy bien de hecho. Y puse todo patas para arriba.

Porque mi vida está un poco revolucionada, con muchos cambios, muchos proyectos nuevos y todo demasiado movilizante.

Me voy a vivir a Costa Rica. O al menos me voy a intentarlo.  Hace mucho tiempo que quiero hacerlo y se dió concretarlo ahora. Coincide con que estamos en la época del año en que más trabajo y que la semana que viene dejo mi departamento.

Están las decisiones grandes que ya están tomadas pero que siguen resonando en la cabeza, están las decisiones inmediatas como la compra del pasaje y la venta de la heladera, por ejemplo, que mantienen mi mente sino preocupada al menos activa y atenta y están las decisiones prácticas como que ropa se queda, cual se va y cual se regala, que libro va en que caja y cómo voy a hacer para llevarme la cama.

Y también estan los sentimientos, que me estrujan el corazón cuando pienso que me voy a perder como crece Uma, que ya no voy a tener las charlas intrascendentes con Chechu, o las cenas con las chicas sin parar de reír, los asados con la familia toda y los consejos de mamá. Los mates de Rodo, las charlas con Mel, las picadas con Wilson y Pipi, un vainilla latte con Gise y los abrazos de la larva. Las salidas ocurrentes de Mica, las fiestas con Kari y Lore, una salida cultural con Flor y una explicación del arreglo de una lámpara con Santi. Una tarde de recorrido por el árbol familiar con papá, recordar diálogos de Torrente con Matute y que hacei chiquilla con Guada.  Las brujerías de Yaya, una tarde de té con Floppy y los planes de viajes con Flopy. El yo de Carito y muchas tardes en el río con amigos.

También sé que voy a tener muchas cosas que quiero, el mar, la arena y tiempo para mí. Que voy a crecer y a empezar nuevos proyectos. Sé que no es fácil armar una valijita e irse, pero también sé que lo puedo lograr. Sé que tengo esa fortaleza que me sale no entiendo muy bien de donde.

Es sólo que por más que parezco fuerte de afuera soy un poco frágil. Y aunque no me arrepiento de nada, no es fácil este proceso. Son muchas cosas juntas y de golpe. A veces me cuesta procesarlas.

El camino es un poco difícil y sin embargo me gusta transitarlo.

Sé que voy a estar bien.

Ambidiestra

•julio 28, 2010 • 5 comentarios

Caída en cámara lenta, la muñeca se tuerce para atrás y el codo se gira. Me río pero no es divertido. Sigo jugando porque sí, esto me pasa por jugar al fútbol.  En caliente nada se siente pero después empieza a hincharse. No puedo evitar reirme de la situación.

Guardia, radiografía, espera, etc. Resultado: fisura pequeña en el codo. Nada muy grave pero brazo inmovilizado por una semana y reposo deportivo por dos.

Y ahora la cuestión: que difícil es hacer las cosas más cotidianas sólo con la mano izquierda! Lavarse los dientes, untar una tostada, prender la hornalla, ponerse un sweater, abrir una botella.

Ni te digo secarse el pelo, lavar los platos o escribir.

Ya se, hay gente que vive así pero para mi es toda una experiencia. Y no me va tan mal eh, hasta ahora pude hacer todo lo anterior y más. Sólo me gustaría poder eliminar la parte del dolor, esa no es copada.

Algo es bueno: te dejan el asiento en el colectivo, ja, ja.

Magia

•julio 12, 2010 • 2 comentarios

Hermana de amiga tira las cartas. No soy de las que creen mucho en eso, no leo horóscopos, no se cual es el ascendente o descendente no se bien como es, ni me importa donde estaban la luna y el sol en el preciso momento en que salí del vientre materno.

Igual me divierte y me sumo. Sumas y restas de la fecha de tu cumpleaños parece que dan como resultado tu “arcano” no me pregunten que es, no puedo ayudarlos pero se supone que es algo así como lo que te define. Mi resultado: Los Amantes, que lejos de rodearme de un aura de pasión y lujuria está relacionado con las muchas opciones, muchos caminos, todo te gusta, difícil decidir.

Story of my life. No sé comprar un chocolate en el kiosco, mínimo me llevo 3. Es imposible alquilar una sóla película son de a pares, si las compro mínimo 4. Cuando compro regalos se me hace que una sola remera no es suficiente. Siempre odié la pregunta que música escuchas, me gusta todo, o no todo pero sí tantas cosas y tan dispares entre sí que es imposible elegir una. Estudiando cine la clásica pregunta es por el director, es como intentar buscar una aguja en un pajar, millones. Me gustaría saber pintar, escribir, esculpir, hacer acrobacia, sacar mejores fotos, jugar bien al futbol, y porque no volar.

Ya conté alguna vez los miles de cursos y cursillos que hice en lo que va de vida: artesanías, navideño, inlgés, costura (que haya durado un mes no significa que no lo haya intentado), fotografía, guión, arte y cultura, pintura y me olvidé de miles. Con los deportes lo mismo hice voley, hockey, tenis, paddle, natación, futbol y box.

Ni me quiero asomar al rubro laboral trabajé de telemarketer, secretaria, en un consultorio odontológico, camarera, ayudante de cocina, encuestadora, en una fábrica de vidrios, grabando placas, organizando eventos, producción de cine y publicidad y hasta hice tatuajes de henna.

Me canso rápido de la repetición y la rutina me asfixia de manera incontrolable.

Y todo esto uno podía saberlo sólo con sumar día, mes y año? Que miedo nene!

Así estamos, así somos

•junio 29, 2010 • 4 comentarios

Estoy sumergida en un proceso muy propio. Mi cabeza es un tornado y estoy en el ojo, en el mismo centro.

Viene de cuestionamientos y de mirarse, de replanteos y toma de decisiones. Viene de repensarse a uno mismo como me gusta decir a mi, que es necesario de tanto en tanto.

Viene de cambio de lugar de vivienda y de estilo de vida. De lo que busco, lo que quiero y donde estoy parada. Viene de profundo y de visceral a la vez.

Hace mucho ya que siento que necesito el mar. Y hace mucho más que necesito estar más tranquila. No sé que es lo que busco pero tengo claro que acá no lo encuentro. Sí se que no busco fama ni mucho dinero. No busco una carrera existosa ni el reconocimiento masivo. No busco una casa en el medio del campo rodeada de hijos mientras cocino mermelada. Pero necesito dejar de correr, mi cabeza necesita por un ratito no tener un plan. Mi alma necesita estar quieta y tener la suficiente magia para volar.

Me veo en una playa con un trabajo de menos horas. No, no es la vida idílica. Sé que implica renunciar a muchas otras cosas, a mis amigos, a mi familia, a un trabajo cómodo y a miles de situaciones cotidianas resueltas. Que implica empezar de cero una vez más y ya van…

Pero empezar de cero también te limpia, te llena de energía nueva y pura. Necesito sacarme de encima todo el peso de lo que tengo. No acumulo tantas cosas, ya no más; pero igual me pesan, son demasiadas. Hoy necesito ser más liviana. Quiero volver a mí centro.

Trapitos a la calle

•mayo 13, 2010 • 6 comentarios

El mundo se divide entre la gente que para pelear elije un lugar cerrado, cuanto más lejos de los no involucrados en la pelea mejor y aquellos que gustan de hacerlo en lugares públicos. Tal vez buscando evitar una reacción exagerada del otro, quizás porque tener público le pone más pimienta al asunto.

Ultimamente me estoy encontrando con varios “publicistas” de su vida personal. El domingo en el río una pareja susurraba, ó al menos eso creían ellos, pero si estabas a menos de 500 metros podías reproducir toda la conversación, acerca de los comportamientos de uno y otro sobre no sé que conflicto que se les presentó. Y ayer, esto:

Exterior – Día – 18.30 – Parada de colectivo – A los gritos

– Ess que sho quería quedarme con vos y con esha pero voss me echastess

– Sho te eche? Sho te eche??

– Bueno, yo me sentí así, echado

– Y vos? Que hicistes? Te diste vuelta y te dormistes

– Para que no me comas más la cabeza. Me comess la cabeza

– Yo, lo único que hice fue mirar televisión y después la apagué y me dormí

– Pero seguro seguias comiendo la cabeza, siempre me comes la cabeza, no paráss

– Uhh viene lleno

– Subamo igual

Yo por las dudas me quedé muy paradita, esperando al próximo. Tenía miedo que me increpen por no hablar, o me obliguen a escoger un bando y ahí esstaba al horrno esstaba!

Caminando Inka

•abril 27, 2010 • 6 comentarios

Perú me gusta ya de entrar en la frontera. Cusco es una ciudad hermosa, es tranquila pero sigue siendo ciudad a la vez. Tiene miles de turistas pero logra conservar su espíritu de antiguedad.

Al segundo día debo caer irremediablemente en un tour, los lugares que quiero ver quedan lejos para ir sola y no vale la pena perder todo un día para terminar no viendo nada, así que al tour vamos. Pero es divertido y los lugares que vemos son increibles.

El resto de los días vago por mi cuenta, por las calles, por los sitios arqueológicos, subo a combis, buses y no me cruzo a los turistas. Me adentro en la ciudad de todos los días, lejos de la Plaza de Armas. Arriba del bus al grito de canchitas, canchitas, mezclado con una sucesión infinita de frases de power point, un revuelo de mantas y polleras de colores me sonríe y es todo lo que necesito.

Ya estoy lista para caminar. Serán cuatro días de amanecer al alba. El primero lo disfruto, aún con miedo porque sé lo que se viene. El segundo sólo es subir, subir y seguir subiendo. En tu mente no puede entrar otro pensamiento. De a ratos tengo que buscar el pensamiento positivo que se me escapa, mientras sigo subiendo claro. Después solo queda bajar. El tercer día es hermoso, hay paisajes que no se pueden creer y el camino te acompaña, hay senderos y pequeñas escaleras, hay claros y una especie de selva. El cuarto día es correr, por decisión propia. Aún sigo sin entender donde tenía guardada esa energía. Es correr y perderse, en el camino y la oportunidad. Pero es saberse feliz, por lo alcanzado y porque todo termina en el Machu Picchu, que te deja sin respiración. A pesar de no llegar al Waynapicchu soy feliz ahí, en medio de esa inmensidad monumental.

Las piedras hablan, y cuentan cuentos de hace mucho tiempo, me quedaría escuchandolas horas. Me siento sobre una y me dejo atrapar. Vuelo, sobrevuelo todo ese espacio y me siento liviana. Ya no soy igual que antes de empezar a caminar.